El Tango Da su Toque de Baile y Canto en DC

El Tiempo Latino -10 de abril de 2009, Por Maritza Gueller

Cada vez más fanáticos se suman a las clases y milongas del área. Y comienza otro festival

Llegó para quedarse. En cada escuela de baile de DC el tango compite en protagonismo con la salsa y otras  danzas caribeñas. Seducidos por la sensualidad de los movimientos y por el contacto intenso con el compañero, los bailarines aficionados no pierden la oportunidad de aprender y ver bailar esta danza que surgió en Sudamérica, a ambas “orillas” del Río de la Plata.

Profesores del área metropolitana como la bailarina Carina Losano, combinan clases con shows alrededor de todo el país y en el exterior. Y hasta en la suntuosa casona de la Embajada Argentina, todos los miércoles Losano da clases a principiantes desde hace cuatro años. En la Embajada se dictan unos seis cursos anuales a los que concurren cerca de 30 parejas por ciclo. Losano, que este año también participará del Tercer Festival de Tango de DC, que se realizará desde el 26 de abril hasta el 9 de mayo, es la representante en el área de la Academia Nacional del Tango de Argentina y ha hecho coreografías para Madonna y Shakira.

“No tenemos estadísticas sobre el tango en DC”, comenta Pablo Blank encargado de las actividades culturales de la Embajada Argentina. “Pero lo que sí es  sorprendente es que hay otras embajadas que tienen programas de tango, aunque no son cursos de baile gratuitos como tenemos nosotros”. El tango también pone su sello en las embajadas uruguaya y francesa de DC, y en distintos lugares bailables del área.

En esta nueva edición del festival de tango, que se realizará en distintas salas y universidades, las propuestas son variadas: clases para todos los niveles a cargo de  reconocidos bailarines, shows, milongas y exposiciones. Allí también estará el cantante uruguayo Nelson Pino con los más famosos tangos, y en la Embajada Argentina proyectará gratis la película “Melodía de arrabal”, protagonizada por Carlos Gardel. El tango, que hoy está en más de 200 escuelas de baile del área, llegó  por primera vez a Nueva York en 1913, después de causar sensación en París. Luego, Gardel se ocupó de reafirmar este fenómeno cuando conquistó el mercado cinematográfico estadounidense.