Argentino Dedicado a Su Orquesta en DC

El Tiempo Latino - 11 de marzo de 2011 - Por Maritza Gueler especial para el Tiempo Latino

Con un mate y un termo a un costado de su atril, Sergio Alessandro Buslje se prepara para cada ensayo con la Pan American Symphony Orchestra (PASO), la orquesta que fundó en 1990, en DC , y que dirige desde entonces. Nieto de yugoslavos, gitanos españoles, italianos e ingleses, Buslje recuerda que sus abuelos llegaron a Argentina cuando eran niños, en una de las corrientes migratorias más importantes de principios del siglo pasado. La familia se instaló en la ciudad de Rosario, y allí echaron raíces. Su abuelo fue carnicero, y su padre tuvo un frigorífico.

Pero Buslje decidió cambiar de rumbo, y un día se animó a decirle a su padre que quería ser músico. La respuesta fue: “te vas a morir de hambre…” La culpable de todo eso había sido su madre, que tocaba el piano, y que llevaba a u hijo a todos los conciertos. Cuando Buslje tenía 6 años escuchó a Miguel Angel Estrella, uno de los pianistas argentinos más famosos, y allí decidió que quería estudiar piano. Y trabajó duro. “Era de esos aburridos que se pasan tocando el piano en lugar de ir a jugar a la pelota con los otros chicos”, confesó Buslje. Pero sin embargo, para él, “era muy aburrido ser pianista, estudiar todo el tiempo y dar los recitales de memoria. Me gustaba más tocar con otra gente, en grupos. Por eso me decidí por estudiar dirección orquestal”, comentó. En la Argentina trabajó con los mejores maestros, hasta que en 1985 viajó a los Estados Unidos para seguir perfeccionándose en Salinas, California. Al año siguiente se fue becado a estudiar en China, Taiwan y Japon. Luego, ganó otra beca para completar sus estudios en la American University de Washington, DC .

“Cuando llegué no sabía una palabra de inglés. Vine unos meses antes y me puse a estudiar como loco. A los seis meses, un poco me defendía. Y al año hablaba bastante mejor”, recordó. Ya en la universidad, lo mandaron a tomar una clase de inglés obligatoria para alumnos extranjeros, y mientras la profesora daba la clase él leía sus partituras. “Éste es un argentino pedante”, pensó ella. Sin embargo, no había advertido que el músico rebelde ya había quedado prendado de sus inmensos y bellos ojos azules. Al poco tiempo comenzó el romance, se casaron, y tuvieron un hijo que hoy estudia batería y es un fanático del jazz. Su mujer, además de su profesión de abogada, se ocupa de llevar adelante las finanzas y la administración de la orquesta. “La otra mitad de la orquesta es mi mujer”, confesó.

Buslje sintió que en la ciudad faltaba una agrupación musical que representara a los países latinoamericanos. Y mientras estudiaba en la American University, y era el director asociado de la orquesta de esa universidad, decidió fundar la PASO. Tres años después, la agrupación se convirtió en la orquesta residente de la Trinity University de DC . “Durante mis primeros años que viví en la ciudad, vi que había como veinte orquestas sinfónicas y como treinta y tantas en los alrededores. Pero todas hacían el mismo repertorio. Y sentí que América Latina es tan grande, tan rica en su folclore, y tan diferente, que pensé en la posibilidad de armar una orquesta que hiciera música clásica escrita en base a ritmos tradicionales. Y así fue cómo surgió la PASO. Por la necesidad de promover nuestra música”.

En el primer concierto ganaron más dinero con la venta de un “cheescake” que con lo que habían recaudado de las entradas. En esa época, recordó, los boletos costaban $5. Hoy, la PASO tiene sus seguidores, hace un promedio de cuatro o cinco conciertos al año, y tiene su propio festival de tango en DC que comenzará en abril. En 1998, junto a la orquesta Buslje recibió el premio de excelencia en la música otorgado por la Alcaldía de Washington. Y en 2002 dirigió la Orquesta Juvenil de las Américas, en un programa especial junto al tenor Plácido Domingo en la Organización de los Estados Americanos.

La diversidad de géneros es el motor de esta orquesta integrada por un promedio de treinta a cuarenta músicos, que en su mayoría son estadounidenses y europeos. “El único hispano en la orquesta soy yo”, aseguró el director que el sábado 12 presentará “Concierto Andalouse”, un espectáculo de flamenco y música árabe, en el Lisner Auditorium de la George Washington University. Y confiesa que lo que más extraña de su tierra es la familia, los asados, el río Paraná, tan vasto y diverso, y las islas donde solía pescar con su padre.